En los últimos meses en Adisli hemos desarrollado con éxito un proyecto piloto de voluntariado que a partir de este año implantaremos en toda la entidad. Gracias a la colaboración de la Comunidad de Madrid, hemos puesto en marcha el nuevo programa de voluntariado Face to face con el objetivo de crear y mantener relaciones significativas entre personas con y sin discapacidad de forma natural y espontánea.

Tras el periodo de confinamiento y de alerta sanitaria, la sociedad ha comprendido que necesitamos estar conectados con otras personas, conversar sobre nuestros miedos, compartir preocupaciones y expresar nuestro agradecimiento y nuestra alegría. Por otro lado, esta situación ha acentuado el aislamiento y la soledad de las personas con discapacidad intelectual, que durante estos años han visto cómo se reducían sus relaciones personales hasta casi desaparecer. Según los datos de la encuesta sobre el impacto del covid19 entre personas con discapacidad intelectual de Plena Inclusión Madrid, 1 de cada 5 personas del colectivo afirma no haber mantenido contacto con ninguna persona, más allá de las personas con las que convive, durante el confinamiento.

A través de este programa de voluntariado, buscamos generar y mantener esas conexiones personales canalizando los intereses y aficiones comunes que pueden tener una persona voluntaria y otra con discapacidad, para fomentar así el disfrute de actividades culturales o lúdicas de forma inclusiva. Además, el programa facilita la participación de las personas con discapacidad intelectual en su comunidad como un ciudadano más, gracias al apoyo natural proporcionado por el voluntario.

¿Cómo surge el voluntariado Face to face?

Tras años de experiencia en programas de voluntariado, hemos detectado que algunas personas con discapacidad podrían tener oportunidades de ampliar su red de relaciones con personas sin discapacidad compartiendo tiempos, espacios y experiencias de mayor conexión. Asimismo, hemos visto cómo, tras cumplir el ciclo de voluntariado en la entidad, muchos voluntarios y personas con discapacidad intelectual han creado fuertes vínculos que se pierden en muchas ocasiones porque el voluntario no puede asumir el compromiso que requiere participar en un determinado programa.

Siendo conscientes de que en un ambiente más informal estas relaciones pueden convertirse en grandes apoyos naturales en las comunidades, lanzamos este proyecto piloto cuyos buenos resultados nos permiten implantarlo en toda la entidad y seguir trabajando en esta línea.

El proyecto que emprendemos contribuye además al compromiso de Adisli con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, incidiendo especialmente en el ODS11: lograr que las ciudades y las comunidades sean espacios inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.